Espárragos Capítulo 18

Nada de lo que he dejado atrás me interesa. Burrerías, burrerías tan dentro del alma mía.

Aquí ando en las Cuevas del Monte del Carmelo…

“Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que has de andar y de espaldas a lo que ya has andado”. Proverbio chino.

En algún sitio leí que montar una empresa online significa contratar a gente, gastar dinero y arruinarte en poco tiempo.

De alguna manera me sentí identificada cuando monte la primera; me gaste en realizar pruebas, en una marca, en una web, en hacer realidad mis productos que ahora cogen polvo en mi armario pero como diría aquel “bien están ahí recogidos hasta que encuentren su camino”.

He duplicado estos esfuerzos, es decir, he vuelto a hacer lo mismo mejorado. He llegado al punto que llegue. En este mismo momento ponía en marcha la idea anterior y la llevaba a la realidad con errores básicos que debí haber subsanado y que pague con el fracaso.

No, no está listo aun. Y a veces hay que tomar decisiones; y prefiero tener en mi poder todo mi trabajo aunque nade muerto sobre el mar que dedicar mi tiempo a los que me lo quieren arrebatar, o lanzarlo al mundo sin estar terminado.

¿Quién asesina mis ilusiones?. Ya sé que son muchos, y este es el momento en que tengo que ser cuidadosa con la elección de las personas que colaboren conmigo. No fui muy inteligente haciendo públicos todos mis pasos.

“Si alguien puede controlar lo que aprendes no es aprendizaje sino programación” Dr. Melancolasma

No me considero ningún Quijote, aunque fuera una asquerosa si vendiera mis cosas hay asquerosos que me comprarían.

Y la gente ataca involucrándome en asuntos de los que no me siento en absoluto dentro de ellos. Es buena idea alejarme de la locura.

Resulta divertido cuando te has pasado un montón de tiempo trabajando gratis y ves que consideran ahora una deshonra irme a barrer calles después de haber hecho tanto camino. Ver dinero en mi cuenta aunque fuera barriendo calles ya me pondría una gran sonrisa en la cara.

Al igual que hablar con alguien que me agrade sin estar rodeada de paparachis. ¡Qué tiempos aquellos! Cuando me prohibían ciertas amistades y me metía en el coche agachando la cabeza, que broncas y que risas al mismo tiempo. ¡Agachate! ¡Que estoy agacha idiota! Pásame el porro que me aburro aquí abajo.

La historia de mi vida, pasármela escondida. Bueno, tiene su gracia.

Pues nada que no voy en Taxi, que voy en el coche de la Policia y que no me quitan los aranceles porque no soy un “comercio equilibrado”. Lo decide el equilibrado, el que por política acabó aislandome. ¿Pues sabes que te digo?…

¡Espárragos para todos!

Es obvio que ya no conduzco y alguien lleva el coche, pues eso, voy de copiloto con la cabeza escondida bajo la guantera. Quien quiera que lo lleve espero que este mejor de la cabeza que yo, porque cuando conduzco yo siempre digo… “¿Tienes miedo a la muerte?”

“El Báb afirmó que su principal misión era anunciar la inminente venida del profeta de Dios prometido por todas las religiones, el cual sería responsable de la unificación de la humanidad”

Bahá’u’lláh (Mirza Hussein-‘Alí Nurí) Uno de los más destacados discípulos de El Báb, proclamó que era justamente el profeta que Dios manifestó. Pasó cuatro meses en el Pozo Negro. Fue allí donde, según sus propias palabras, llegó a conocer el alcance de su misión.

Lo siento si te pongo burro. Todo el mundo está condenado a la burrería conmigo si no se hacen las cosas a mi manera, si me obligan a hacerlas a la suya. “Me alegro al menos, haber abierto la puerta al cambio”.

Espero que lo hayais leido todo, porque como no he conseguido haceros esclavos de mi, como aquellos que ejercen el poder, pues no sé si quitaros las cositas o volver a contaminar el mundo, en plan revanchista. Voy a ver si me dejo las uñas largas, me las pinto y me lo voy pensando…

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